La Palabra para todos

¿Qué piensa Dios de
la justicia restaurativa frente al sistema penitenciario tradicional?

El sistema penitenciario tradicional funciona sobre la premisa de que el delito merece castigo — aislamiento, privación de libertad, pena. La justicia restaurativa propone algo diferente: que el objetivo de la justicia es reparar el daño causado, reconciliar a víctima y ofensor cuando es posible, y reintegrar al infractor a la comunidad. Para muchos creyentes, la pregunta es cuál de los dos enfoques está más en línea con lo que Dios llama justicia.

La respuesta corta es: la Biblia describe a Dios como un Dios que hace justicia y a la vez ama la misericordia. Esas dos cosas no se contradicen — el sistema que las honra a ambas es el más cercano al carácter divino.

Tres principios bíblicos sobre la justicia que libera, la misericordia que acompaña y la presencia del creyente en los espacios de la prisión:

1

El ayuno que Dios escogió: librar a los quebrantados

Isaías 58:6 (RV09)

"¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?"

💡 En un español actual

Dios describe el servicio que Él valora en términos de liberación: desatar, liberar, romper yugos. No solo los yugos del pecado individual — también los de sistemas que aplastan. El sistema penitenciario que no tiene como objetivo la restauración puede ser, en sí mismo, un yugo que quebranta más de lo que corrige.

Isaías 58:6 está en el contexto de un pueblo que hacía rituales religiosos pero ignoraba la injusticia estructural a su alrededor. Dios rechaza ese tipo de espiritualidad y describe lo que Él valora: liberar a los que están oprimidos, romper los sistemas que aplastan. Aplicado al sistema penitenciario, el texto invita a preguntarse si las cárceles están sirviendo para quebrantar personas o para restaurarlas.

La justicia restaurativa intenta responder a esa pregunta diferente: ¿qué necesita la víctima para sanar? ¿Qué necesita el ofensor para reparar el daño y reintegrarse? ¿Qué necesita la comunidad para recuperar su tejido? Estas preguntas están más cerca del "desatar ligaduras" que describe Isaías que el modelo de solo encerrar y castigar. Esto no significa que no haya consecuencias — significa que las consecuencias deben apuntar hacia la restauración, no solo hacia el castigo.

2

Hacer justicia, amar misericordia, andar humildemente

Miqueas 6:8 (RV09)

"Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios."

💡 En un español actual

Miqueas 6:8 pone juntas dos cosas que parecen opuestas: hacer juicio (justicia, consecuencias reales por el daño causado) y amar misericordia. No son alternativas — son los dos pilares de una respuesta bíblica al delito. La justicia sin misericordia es dureza. La misericordia sin justicia es impunidad. La justicia restaurativa intenta sostener ambas.

Miqueas 6:8 es quizá el resumen más conciso de la ética bíblica: tres cosas juntas, no en jerarquía sino en tensión creativa. "Hacer juicio" implica que el daño tiene consecuencias reales — la víctima merece que se reconozca lo que se le hizo. "Amar misericordia" implica que el ofensor no es desechable — puede ser restaurado. "Andar con tu Dios" implica humildad: ningún sistema humano tiene todas las respuestas.

El sistema penitenciario tradicional suele ser bueno en "hacer juicio" pero pobre en "amar misericordia" — las tasas de reincidencia en la mayoría de los países son evidencia de que el encarcelamiento solo no restaura. La justicia restaurativa intenta equilibrar los dos sin eliminar ninguno. Para el creyente, el modelo de Miqueas 6:8 sugiere que apoyar reformas que humanicen el sistema penitenciario y orienten la pena hacia la restauración es coherente con la fe.

3

Cristo se identifica con el que está en la cárcel

Mateo 25:36 (RV09)

"Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí."

💡 En un español actual

Jesús describe su identificación con quienes están en la cárcel de la misma manera que con los hambrientos y los enfermos. Visitar al encarcelado no es una actividad opcional de servicio social — es encontrar a Cristo. Eso implica que el preso no pierde su dignidad ni su humanidad ante Dios, aunque la haya perdido ante la sociedad.

Mateo 25:36 coloca al encarcelado en la misma categoría que el hambriento, el sediento, el extranjero, el desnudo y el enfermo: grupos a quienes Cristo se identifica y a quienes la comunidad de fe está llamada a servir. Esto no es una afirmación de que el preso no haya cometido un delito o que las consecuencias sean injustas — es una afirmación de que su humanidad persiste y que la fe tiene algo que hacer dentro de las cárceles.

La justicia restaurativa y el ministerio carcelario comparten una premisa: el que está en la cárcel no es solo un número o un caso — es una persona con historia, familia y capacidad de cambio. El creyente que se involucra en trabajo de restauración con presos, que apoya programas de reintegración, que trata a los reclusos con la misma dignidad que Cristo les asigna, está siendo fiel al mandato de Mateo 25. Los sistemas que facilitan esa restauración merecen el apoyo de la comunidad de fe.

Una oración por la justicia que restaura y la misericordia que no cancela el derecho

Para quien trabaja en el sistema de justicia o está afectado por él, y quiere ver reflejarse el carácter de Dios.

"Señor, vivimos en sistemas de justicia que a veces castigan sin restaurar, que encierran sin sanar, que producen más daño del que corrigen. Y no siempre es fácil saber cómo responder a eso con fe.

Ayúdame a sostener las dos cosas que Miqueas pone juntas: hacer justicia y amar misericordia. A no usar la misericordia para ignorar el daño real que sufrió la víctima, y a no usar la justicia para desechar al que causó el daño.

Que quien está en la cárcel siga siendo mi prójimo. Que la posibilidad de restauración no desaparezca con la condena. Y que donde pueda contribuir a un sistema más humano y más orientado a la reconciliación, lo haga.

Que la justicia que anhelamos para esta tierra se parezca más a la tuya. En el nombre de Jesús, Amén."