La Palabra para todos
¿Qué piensa Dios de
las películas de terror y celebrar Halloween?
En octubre las decoraciones de calaveras y brujas llenan los supermercados, tus hijos quieren disfrazarse y tus amigos planean ver películas de terror. Y tú no estás seguro de cómo navegar todo eso. Algunos creyentes dicen que es completamente inofensivo; otros dicen que hay que huir de todo lo que huela a Halloween. ¿Dónde está la verdad?
La respuesta corta de Dios es: No todo Halloween es igual, y no toda película de terror es igual. Hay una diferencia entre celebrar con disfraces divertidos y participar de prácticas que genuinamente honran lo oscuro. El discernimiento importa.
La Biblia no menciona Halloween, pero sí habla claramente sobre el ocultismo, lo que alimentamos en nuestra mente y nuestra libertad como creyentes. Aquí te compartimos tres principios para pensar este tema.
Lo que alimentas en tu mente importa: cuida lo que dejas entrar
Romanos 13:12 (RV09)
"La noche está avanzada, y el día se ha acercado; desechemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz."
💡 En un español actual
Es tiempo de deshacerse de lo que pertenece a la oscuridad y adoptar lo que pertenece a la luz. Eso aplica tanto a conductas como a lo que dejamos que ocupe nuestra mente y nuestro corazón.
Hay películas de terror que son básicamente entretenimiento de adrenalina: sustos, efectos especiales y misterio. Hay otras que glorifican lo demoníaco, que presentan rituales ocultistas de manera atractiva o que llenan la mente de imágenes que generan ansiedad y pesadillas sin ningún valor. No son lo mismo.
El filtro no es "¿da miedo?" sino "¿qué queda en mí después de verla?" Si la respuesta es curiosidad genuina sobre el ocultismo, si te genera ansiedad persistente, si afecta tu fe o tu sueño, esa película no te hace bien. Conócete y ejerce criterio.
El origen de algunas prácticas importa: no todo es inocente
Deuteronomio 18:10-11 (RV09)
"No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, Ni encantador, ni quien consulte a un pitón, ni adivino, ni quien pregunte a los muertos."
💡 En un español actual
Dios prohíbe con claridad cualquier práctica que busque poder o conocimiento a través de lo oculto. Eso incluye la comunicación con espíritus, la brujería y la adivinación, independientemente de si se hace "en serio" o de broma.
Disfrazarse de vampiro o de fantasma no es lo mismo que participar de rituales ocultistas. Pero hay prácticas asociadas a Halloween —tablas ouija, rituales de "invocar espíritus", culto a la muerte— que caen directamente en lo que Dios prohíbe en este pasaje. La intención y la práctica concreta sí importan.
Como creyente, tienes libertad de decidir qué tan involucrado estar con la temporada. Algunos eligen celebrar con disfraces divertidos sin ninguna connotación oscura. Otros prefieren crear alternativas para sus hijos. Lo que la Biblia prohíbe no es la calabaza; es jugar genuinamente con lo que pertenece al ámbito de la oscuridad espiritual.
Hay libertad cristiana, pero no todo lo lícito conviene
1 Corintios 10:23 (RV09)
"Todo me es lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica."
💡 En un español actual
Hay muchas cosas que están permitidas pero que no necesariamente te hacen bien o te ayudan a crecer. La pregunta no es solo "¿está prohibido?" sino "¿me edifica, me hace mejor persona y honra a Dios?"
Este principio de Pablo aplica perfectamente aquí: la pregunta no es solo "¿está en la lista negra?" sino "¿me hace bien?" Puedes tener la libertad de ver ciertas películas o participar de ciertos aspectos de Halloween y que no sea pecado. Pero si no te edifica, si perturba tu paz o la de tu familia, si aleja a otros de la fe, tienes razones suficientes para no hacerlo.
En lugar de dar una regla universal, la fe te equipa para tomar tu propia decisión con sabiduría. El creyente maduro no necesita una lista de lo permitido y lo prohibido; desarrolla el criterio para evaluar cada situación con los principios de Dios como guía.
Una oración por el discernimiento en esta temporada
Si no sabes bien cómo navegar estas fechas, puedes pedir la sabiduría de Dios así:
"Señor, en esta temporada hay mucho ruido: los que dicen que todo está bien y los que dicen que todo está mal. Necesito tu sabiduría para discernir, no solo reglas que seguir sin entender.
Muéstrame qué prácticas me alejan genuinamente de ti y cuáles son simplemente costumbres culturales sin peso espiritual. Dame criterio para distinguirlas, y que ese criterio nazca de conocerte a ti, no del miedo ni de las opiniones de otros.
Guarda mi corazón y mi mente de lo que pueda perturbar mi paz o despertar curiosidad por lo que no me conviene. Que lo que entre a mis ojos y mis oídos en estos días me deje más cerca de ti, no más lejos.
Y si tengo hijos o personas que dependen de mí, dame sabiduría para guiarlos de manera que aprendan a discernir por sí mismos. En el nombre de Jesús, Amén."