La Palabra para todos

¿Qué piensa Dios de
los líderes que abusan de su autoridad?

Te grita frente a tus compañeros. Cambia las reglas según le conviene. Usa su posición para intimidar, para controlar, para humillar. Es tu jefe y sabes perfectamente que lo que hace está mal, pero no sabes qué hacer con eso, ni qué piensa Dios de una situación así.

La respuesta corta es: Dios tiene mucho que decir sobre el abuso de autoridad, y no es favorable para quien lo ejerce. La autoridad fue diseñada para servir, no para dominar.

Aquí hay tres principios bíblicos que hablan directamente sobre el liderazgo abusivo y lo que Dios piensa de él:

1

Jesús redefinió el liderazgo: el mayor es el que sirve

Lucas 22:25-26 (RV09)

"Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores: Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve."

💡 En un español actual

En el mundo, los que tienen poder lo usan para que los sirvan. Jesús enseñó exactamente lo contrario: el que lidera debe ser el que más sirve. Un jefe que usa su posición para dominar está actuando según la lógica del mundo, no la de Dios.

Esta enseñanza de Jesús no es solo para líderes religiosos; es un principio de liderazgo universal. El modelo que Dios propone para quien tiene autoridad es el del servicio: usar el poder para facilitar el desarrollo de quienes están bajo tu cuidado, no para extraer de ellos lo que puedas.

Un líder que intimida, que retiene información para mantener control, que se enoja cuando alguien le cuestiona o que usa su posición para humillar, no está liderando según el diseño de Dios. Está operando con un modelo de poder que Jesús describió como el modelo del mundo, y que explícitamente dijo que sus seguidores no debían imitar.

2

La autoridad es para cuidar, no para controlar

1 Pedro 5:3 (RV09)

"Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey."

💡 En un español actual

Quien lidera no es dueño de los que están a su cargo: es responsable de ellos. La diferencia entre "señorío" y "ejemplo" define si un liderazgo es bíblico o abusivo.

Pedro escribe sobre el liderazgo en la iglesia, pero el principio trasciende ese contexto. Quien tiene personas a su cargo no las posee: tiene responsabilidad sobre ellas. La autoridad no es un derecho de propiedad; es un encargo de cuidado. Cuando un líder la confunde con propiedad, comienza el abuso.

El "dechado" (modelo, ejemplo) que menciona Pedro implica que el líder no puede pedir de sus equipos lo que él mismo no practica. Un líder que exige transparencia pero oculta información, que pide esfuerzo pero no da reconocimiento, que exige puntualidad pero llega tarde, no está siendo ejemplo: está siendo una contradicción.

3

Dios ve el trato injusto y lo toma en serio

Jeremías 22:13 (RV09)

"Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!"

💡 En un español actual

Dios pronunció un "ay" (advertencia de consecuencia) sobre quienes construyen su éxito usando a las personas sin darles lo que merecen. El crecimiento construido sobre la injusticia hacia los empleados no pasa desapercibido ante Dios.

Jeremías pronunció estas palabras como juicio contra un rey que construía su palacio a costa del trabajo no pagado de sus súbditos. El principio aplica a cualquier líder que construye su éxito, su reputación o su empresa a costa del bienestar, la dignidad o la compensación justa de su equipo.

Si estás en la posición del trabajador que sufre abuso de autoridad: Dios ve lo que te hacen. No tienes que resignarte a que eso sea normal. Si estás en posición de liderazgo y algo en este artículo te incomodó: ese es un buen momento para detenerse y evaluar honestamente cómo estás usando la autoridad que te fue dada.

Una oración ante el abuso de autoridad

Ya sea que sufras un liderazgo abusivo o que temas haberlo ejercido tú mismo.

"Señor, la autoridad es tuya. Toda posición de liderazgo viene de ti y tiene que rendirte cuentas a ti. Eso me da esperanza cuando estoy bajo un líder injusto, y me da temor cuando soy yo quien lidera.

Si estoy bajo un liderazgo abusivo, dame sabiduría para saber qué hacer. No quiero amargura ni venganza, pero tampoco quiero normalizar lo que no está bien. Dame valentía para poner límites, buscar ayuda y tomar las decisiones necesarias para cuidarme.

Si soy yo quien lidera, muéstrame con honestidad si hay formas en que he usado la autoridad para servir mis intereses en lugar de los de mi equipo. No quiero construir nada sobre la injusticia hacia otros. Quiero liderar como Jesús lo hizo: sirviendo.

Que cada posición de autoridad que me des en la vida sea usada para elevar a otros, no para dominarlos. En el nombre de Jesús, Amén."