La Palabra para todos

¿Qué piensa Dios de
negar el perdón a alguien que muestra arrepentimiento genuino?

La persona que traicionó y ahora llora pidiéndonos perdón. El familiar que nos hizo daño profundo y que parece haber cambiado genuinamente. El amigo que nos falló y que da señales reales de arrepentimiento. A veces el daño fue tan grande que el perdón parece imposible, o incluso injusto — como si perdonar le quitara peso a lo que ocurrió. La pregunta honesta es: ¿hay circunstancias en que negar el perdón a alguien que se arrepiente es una postura legítima desde la fe?

La respuesta corta es: la Biblia pone límites muy altos al derecho de retener el perdón. Jesús habla de perdonar setenta veces siete; Santiago dice que la falta de misericordia tiene consecuencias; y Efesios conecta el perdón que extendemos con el que hemos recibido.

Tres principios bíblicos sobre el perdón como mandamiento, sus límites prácticos y su conexión con la gracia recibida:

1

Si siete veces al día se arrepintiere, perdónale

Lucas 17:3-4 (RV09)

"Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale."

💡 En un español actual

Jesús establece un principio: cuando hay arrepentimiento genuino, el perdón debe seguirle. No una vez, no siete veces — el número simbólico "siete veces al día" indica que el límite para perdonar no lo pone la frecuencia del daño sino la presencia del arrepentimiento. Si el "pésame" es genuino, la respuesta que Jesús espera es el perdón.

Lucas 17:3-4 estructura el perdón de manera condicional al arrepentimiento: "si se arrepintiere, perdónale." Eso significa que el arrepentimiento genuino no deja al ofendido con la opción de retener el perdón indefinidamente. No es que el dolor no sea real, ni que el proceso sea instantáneo, pero la disposición a perdonar cuando el otro se arrepiente forma parte del carácter que Jesús espera de sus seguidores.

La pregunta práctica que queda abierta es cómo se reconoce el arrepentimiento genuino — especialmente cuando el daño fue grave y ha habido ciclos de promesas rotas. La Escritura no da un test infalible, pero sí señala que el arrepentimiento produce frutos concretos (Mateo 3:8). Discernir si el arrepentimiento es real es legítimo; usar esa duda como excusa permanente para retener el perdón, no lo es tanto.

2

No siete, sino setenta veces siete

Mateo 18:21-22 (RV09)

"Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete? Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete."

💡 En un español actual

Pedro pensó que "hasta siete" era una respuesta generosa — Jesús multiplica el número por setenta. No es una ecuación matemática (490 veces y ya no hay obligación); es una forma de decir que el perdón en el Reino no tiene contador. Negar el perdón al que se arrepiente basándose en que "ya lo perdoné antes y volvió a fallar" choca con este principio.

Mateo 18:21-22 aparece inmediatamente antes de la parábola del siervo que fue perdonado de una deuda enorme pero que se negó a perdonar una deuda menor. El contexto aclara el punto de Jesús: quien no puede perdonar al que le debe relativamente poco, ha olvidado lo que le fue perdonado a él. El "setenta veces siete" no es un número literal sino una declaración de principio: el perdón del discípulo no debería tener techo.

Negar el perdón a alguien que se arrepiente genuinamente no equivale a protegerse del daño — eso se logra con límites, no con retener el perdón. El perdón y la confianza son cosas distintas: puedo perdonar a alguien sin volver a ponerme en una situación donde pueda hacerme daño de nuevo. Pero retener el perdón como castigo, como forma de mantener el poder en la relación, o como manera de hacer que el otro "lo sienta más" — eso es lo que Jesús confronta aquí.

3

Perdonaos como Dios os perdonó en Cristo

Efesios 4:32 (RV09)

"Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo."

💡 En un español actual

El estándar del perdón que Pablo propone es el perdón de Dios en Cristo — no el perdón que nos parece proporcional al daño recibido. Si Dios nos perdonó sin límite y sin contabilizar la frecuencia de nuestros fallos, ese es el modelo al que el creyente aspira, no la regla de lo razonable.

Efesios 4:32 ancla el perdón horizontal en el perdón vertical: el estándar no es lo que el otro merece sino lo que Dios ya extendió. Para el creyente que dice "no puedo perdonarlo después de todo lo que me hizo", la respuesta de Pablo sería preguntar: ¿y cuánto te perdonó Dios a ti? No para minimizar el daño recibido, sino para poner en perspectiva el tamaño de la gracia que fue extendida antes de que fuera merecida.

El perdón que la fe pide no es ignorar el daño, no es decir que lo que ocurrió estuvo bien, no es restablecer la confianza automáticamente, y no es necesariamente reanudar la relación como estaba. Es liberar al otro de la deuda que tiene contigo — no porque no le deba nada, sino porque tú mismo vivís de esa misma gracia. Eso puede ser el trabajo más difícil que la fe pide. Pero negar ese perdón a alguien que genuinamente se arrepiente es retener algo que el creyente mismo no podría pagar.

Una oración para quien no puede o no quiere perdonar

Para quien enfrenta honestamente la distancia entre lo que sabe que debe hacer y lo que puede hacer.

"Señor, sé lo que dice la Escritura sobre el perdón. Y sé que el otro dice que lo lamenta. Pero el daño fue real, y la herida sigue ahí, y no sé si lo que me pides es posible para mí en este momento.

No quiero fingir un perdón que no tengo. Pero tampoco quiero aferrarme al resentimiento como si fuera protección. Ayúdame a entender que perdonar no significa que lo que pasó estuvo bien, ni que tengo que confiar de nuevo, ni que la relación tiene que volver a ser lo que era.

Si el arrepentimiento de esta persona es genuino, dame la disposición de ir hacia el perdón, aunque el proceso tome tiempo. Y si no estoy seguro de que sea genuino, dame discernimiento para verlo sin usarlo como excusa permanente.

Que la gracia que recibí de ti se convierta, con el tiempo, en gracia que puedo extender. En el nombre de Jesús, Amén."