La Palabra para todos

¿Qué piensa Dios de
pagar impuestos y las obligaciones legales?

Pagar impuestos nunca ha sido agradable. Tampoco lo era en tiempos de Jesús, cuando los recaudadores de impuestos romanos eran despreciados por la población judía. Y sin embargo Jesús fue preguntado directamente sobre el tema y respondió con una claridad que ha resonado por veinte siglos.

La respuesta corta es: la Biblia llama al creyente a cumplir sus obligaciones legales con integridad, incluyendo los impuestos. Esto no significa que el sistema sea justo ni que no pueda cuestionarse; significa que la honestidad cívica es parte de la fe, no algo separado de ella.

Estos son tres principios sobre lo que Dios piensa de los impuestos y las obligaciones legales:

1

Dad al César lo que es del César: Jesús fue directo sobre los impuestos

Mateo 22:21 (RV09)

"Dícenle: De César. Y díceles: Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios."

💡 En un español actual

Entonces díganles a él lo que le corresponde y a Dios lo que le corresponde. Jesús distinguió entre las obligaciones cívicas y las espirituales, sin eliminar ninguna. Ambas tienen su esfera legítima.

La pregunta que le hicieron a Jesús era una trampa política: si decía "paguen" insultaba a los judíos que veían el impuesto romano como opresión; si decía "no paguen" podía ser acusado de sedición. Jesús respondió con una distinción que va más allá del truco: hay cosas que pertenecen al orden civil y hay cosas que pertenecen a Dios.

El creyente no está exento de sus responsabilidades civiles. Pagar lo que corresponde al Estado es parte de vivir honestamente en una sociedad. Eso no significa que el creyente no pueda cuestionar leyes injustas ni abogar por cambiarlas; significa que la evasión no es una solución cristiana.

2

Paga a todos lo que les debes: las obligaciones incluyen impuestos y honra

Romanos 13:7 (RV09)

"Pagad á todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que pecho, pecho; al que temor, temor; al que honra, honra."

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Den a cada uno lo que le corresponde: al que le deben impuestos, impuestos; al que le deben derechos, derechos; al que merece respeto, respeto; y al que merece honor, honor. Las obligaciones no son solo financieras; incluyen actitudes.

Pablo hace una lista amplia: impuestos, contribuciones especiales, respeto y honor. La palabra "pagar" abarca más que el dinero; incluye el reconocimiento y el trato que se le debe a las instituciones y a las personas. Un creyente que paga sus impuestos pero trata con desprecio a los funcionarios públicos no está cumpliendo esta instrucción completamente.

La integridad cívica del creyente es un testimonio. En un contexto donde la evasión fiscal, la corrupción y el incumplimiento legal son comunes, un creyente que cumple sus obligaciones de manera transparente y sin trampa está mostrando algo diferente. Eso tiene valor evangelístico.

3

La sumisión a las leyes humanas refleja confianza en el orden de Dios

1 Pedro 2:13-14 (RV09)

"Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior, Ya á los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien."

💡 En un español actual

Por respeto al Señor, sométanse a toda institución humana: al rey como autoridad suprema, y a los gobernadores como enviados para castigar el mal y reconocer el bien. La obediencia a las leyes no es opuesta a la fe; es expresión de ella.

Pedro escribe esto a comunidades bajo presión del Imperio Romano. La razón que da para la obediencia no es la bondad del sistema sino "por causa del Señor". Es decir, la obediencia civil es una expresión de fe, no una capitulación política.

El límite está siempre en la conciencia: cuando la ley humana exige lo que Dios prohíbe, o prohíbe lo que Dios ordena, la respuesta bíblica es clara. Pero ese es el caso excepcional. La norma es el cumplimiento honesto de las obligaciones legales, incluyendo impuestos, contratos y responsabilidades civiles.

Una oración por la integridad cívica

Para quienes quieren vivir su fe también en sus responsabilidades como ciudadanos.

"Señor, no siempre es fácil cumplir las obligaciones legales con alegría, especialmente cuando veo que el sistema es imperfecto o que otros no lo hacen. Ayúdame a actuar desde mis propios valores, no desde los del entorno.

Que cumpla mis obligaciones fiscales y legales con honestidad. Que la tentación de la conveniencia no gane sobre la integridad. Que mi testimonio como creyente incluya también la transparencia en el área cívica.

Y donde las leyes sean injustas, dame el valor de buscar cambiarlas por vías legítimas, no de evadirlas por conveniencia. Que la diferencia entre la protesta y la evasión sea clara en mi vida.

Que en todo —también en esto— se vea que sigo a alguien que dijo 'dad al César lo que es del César'. En el nombre de Jesús, Amén."