La Palabra para todos
¿Qué piensa Dios de
sentir sueño o aburrimiento al leer la Biblia?
Los capítulos de genealogías en Números. El libro de Levítico con sus leyes sobre sacrificios de animales. Las cartas de Pablo que requieren tres relecturas para entender una sola frase. La profecía de Ezequiel con sus visiones que no parecen conectar con nada. El sueño que llega puntualmente en el tercer párrafo del devocional. Muchos creyentes sienten culpa por no disfrutar cada página de las Escrituras de manera igual, como si el aburrimiento ante los textos difíciles fuera una señal de fe débil o corazón frío.
La respuesta corta es: la Biblia describe las Escrituras como inspiradas y útiles, pero también describe la lectura como un proceso que requiere que Dios abra los ojos. El aburrimiento no es necesariamente impiedad; puede ser una oración que todavía no se ha hecho.
Tres principios bíblicos sobre la lectura, la comprensión y la maravilla en la Palabra:
Pide que Dios abra tus ojos para ver las maravillas de su ley
Salmo 119:18 (RV09)
"Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley."
💡 En un español actual
El salmista pide que Dios le abra los ojos — implica que sin esa apertura, las maravillas están ahí pero no se ven. El aburrimiento ante la Escritura puede ser la experiencia de alguien cuyos ojos todavía no fueron abiertos a lo que ese texto contiene. Esa apertura es un don que se puede pedir.
Salmo 119:18 contiene una oración que describe implícitamente la experiencia del texto difícil: las maravillas están en la ley de Dios, pero verlas requiere que Él abra los ojos del lector. El salmista no da por supuesto que verá las maravillas por sus propios medios; las pide. Eso es una inversión de la culpa: si no estoy viendo las maravillas en un pasaje difícil, la respuesta no es vergüenza sino oración.
El aburrimiento o el sueño ante la Escritura puede tener muchas causas: fatiga real, momento del día, falta de contexto para entender el pasaje, o simplemente que ese texto en ese momento requiere una apertura que no ha llegado todavía. En ningún caso el texto bíblico sugiere que el lector que no entiende o no disfruta un pasaje sea menos espiritual. Sugiere que hay un don disponible — la apertura de ojos — que se puede pedir con honestidad.
Toda Escritura es útil — también la que no entendemos todavía
2 Timoteo 3:16-17 (RV09)
"Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra."
💡 En un español actual
"Toda Escritura" incluye los capítulos de genealogías, las leyes levíticas, las profecías difíciles. La utilidad de un texto no depende de que lo encontremos fácil o interesante. La afirmación de Pablo sobre su utilidad no está condicionada a que el lector la comprenda completamente en el primer encuentro.
2 Timoteo 3:16-17 afirma que toda la Escritura —no solo las partes inspiradoras, no solo los versículos memorables— es inspirada y útil. "Útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia" son cuatro funciones que no requieren que el lector disfrute el texto para que operen. La Escritura hace su trabajo en el creyente que la lee con paciencia aunque no la entienda completamente en ese momento.
La culpa que acompaña al aburrimiento bíblico a veces viene de una expectativa poco realista: que cada sesión de lectura sea emocionalmente significativa. La afirmación de Pablo no promete eso; promete utilidad. Un pasaje difícil leído con fidelidad, aunque no produzca experiencia emocional, forma el carácter y la mente del creyente de maneras que quizás no son inmediatamente visibles. La utilidad no siempre es sinónimo de emoción.
La Palabra puede convertirse en gozo cuando se la recibe como alimento
Jeremías 15:16 (RV09)
"Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos."
💡 En un español actual
Jeremías describe una experiencia real con la Palabra: fue gozo y alegría de su corazón. Eso no era permanente ni automático — "halláronse tus palabras, y yo las comí" describe un proceso activo de encontrar y recibir. El gozo en la Palabra es una experiencia posible, no siempre garantizada desde el primer encuentro con un texto.
Jeremías 15:16 describe una experiencia personal con la Palabra de Dios que es lo opuesto del aburrimiento: gozo y alegría del corazón. Pero la descripción también revela que esa experiencia no era pasiva: "halláronse tus palabras, y yo las comí." Jeremías encontró algo y lo recibió activamente. El gozo en la Escritura no siempre es el punto de partida; a veces es el punto de llegada después de un proceso de buscar y recibir.
El creyente que siente sueño o aburrimiento en los textos difíciles no está necesariamente lejos de la experiencia de Jeremías; puede estar en un punto anterior del proceso. La honestidad sobre esa experiencia — "Señor, no estoy encontrando nada aquí todavía, pero sigo leyendo" — es más fiel al patrón bíblico que la culpa de quien finge un gozo que no siente. La fidelidad en la lectura, aunque sea árida, puede llevar al momento en que las palabras "se encuentran" y se convierten en alimento real.
Una oración por la apertura de ojos ante la Palabra
Para quien siente que la Biblia es difícil y quiere descubrir las maravillas que todavía no ha visto.
"Señor, hay partes de tu Palabra que no entiendo y que no me emocionan. Me dan sueño los capítulos de genealogías, no me conectan las leyes del Levítico, y a veces cierro la Biblia sintiéndome culpable por no haber sentido nada.
Abre mis ojos para ver las maravillas de tu ley. Dame la apertura que solo tú puedes dar para que lo que leo forme parte de lo que soy, aunque no lo sienta inmediatamente. Que la utilidad de tu Palabra opere en mí aunque no la vea en el momento.
Que halle tus palabras y las coma. Que haya en mí la disposición de Jeremías: la que recibe activamente, no la que espera pasivamente que la emoción llegue sola.
Que tu Palabra sea para mí gozo y alegría de corazón, aunque hoy todavía estemos en el camino hacia eso. En el nombre de Jesús, Amén."