La Palabra para todos

¿Qué piensa Dios de
usar influencias para adelantarnos en una fila o trámite médico?

El conocido en el hospital que nos salta a la cita que otros llevan semanas esperando. El funcionario amigo que nos "mueve" el trámite que normalmente tarda meses. El favor del familiar que trabaja en la institución y nos consigue el turno que no había. En muchas culturas latinoamericanas, "tener palanca" es una habilidad social valorada, casi un signo de inteligencia práctica. La pregunta incómoda es: ¿a quién le quitamos ese lugar que nosotros tomamos sin esperar? ¿Qué dice la fe sobre las ventajas que obtenemos usando conexiones que otros no tienen?

La respuesta corta es: la Biblia llama a no hacer acepción de personas y a tratar a los demás como queremos ser tratados. El sistema de influencias opera en la dirección opuesta: privilegia a quien conoce a alguien sobre quien solo tiene necesidad.

Tres principios bíblicos sobre la imparcialidad en el juicio, el orden invertido del Reino y la honra real al prójimo:

1

No tener respeto a personas en el juicio no es bueno

Proverbios 24:23 (RV09)

"También estas cosas pertenecen á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno."

💡 En un español actual

La sabiduría bíblica afirma que favorecer a personas en el juicio basándose en quiénes son (o a quién conocen) "no es bueno." El trámite o la cita médica es una forma de juicio: se decide quién recibe el servicio y cuándo. Saltarse la fila por conexiones es exactamente el "respeto a personas" que Proverbios condena.

Proverbios 24:23 sitúa la imparcialidad en el juicio dentro de las enseñanzas de los sabios — no es un ideal periférico sino un principio central de la ética bíblica. "Tener respeto a personas" en hebreo implica reconocer la identidad de alguien antes de juzgar con justicia — tratarle diferente por quién es, no por lo que le corresponde. Cuando un sistema de salud o de trámites funciona con influencias, opera exactamente así: quien conoce a alguien recibe lo que no le "corresponde" en la fila, desplazando a quien sí espera.

La persona que fue desplazada de su lugar en la fila por alguien con conexiones tenía una necesidad igual o mayor. Su tiempo de espera tiene un costo real: días sin atención médica, trámites que no pueden seguir adelante, soluciones que se retrasan. El que usa la influencia para adelantarse puede no ver a esa persona —su beneficio parece abstracto— pero el daño es concreto. La Escritura llama a la sabiduría de ver ese daño antes de tomar la ventaja.

2

Los postreros serán primeros — y los primeros, postreros

Lucas 13:30 (RV09)

"Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros."

💡 En un español actual

El principio del Reino invierte el sistema de privilegios del mundo. Los que se ponen primero por sus conexiones o influencia serán postreros; los que esperan en su lugar, primeros. Más que una promesa de retribución futura, es una descripción de los valores del Reino: el lugar que uno merece no lo determina a quién conoce.

Lucas 13:30 aparece en un contexto donde Jesús describe quiénes van a entrar al Reino y quiénes van a quedar fuera — y la sorpresa es que los que asumían que irían primero van a ir al final. El principio tiene aplicaciones más allá del juicio final: el sistema de valores del Reino invierte el sistema de valores del mundo. En el mundo, los primeros son quienes tienen más conexiones, más dinero o más poder. En el Reino, eso no garantiza nada.

El creyente que reflexiona sobre su uso de influencias para adelantarse en filas o trámites puede preguntarse: ¿estoy operando con los valores del mundo o con los del Reino? El sistema del mundo dice: usa lo que tienes para obtener ventaja. El Reino dice: el que quiera ser el primero, que sea el último. Eso no siempre significa no usar ninguna conexión para nada, pero sí invita a preguntarse si la ventaja que se obtiene viene a costa de alguien que tiene la misma necesidad y menos recursos.

3

Nada por vanagloria — estimar a los demás como superiores

Filipenses 2:3 (RV09)

"Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:"

💡 En un español actual

Pablo describe la postura de humildad como estimar a los demás como más importantes que uno mismo. Aplicado a la fila: considerar que la necesidad del otro tiene la misma validez que la propia, y que no hay razón inherente por la que la conexión de uno deba pesar más que el tiempo de espera del otro.

Filipenses 2:3 establece un principio que va contra la corriente natural: considerar a los demás como más importantes que uno mismo. La humildad que Pablo describe no es falta de autoestima sino una manera activa de valorar al prójimo. Aplicado al uso de influencias para adelantarse, el principio invita a preguntarse: ¿por qué mi conveniencia vale más que el tiempo y la necesidad de la persona que esperaba antes que yo?

Hay situaciones donde usar conexiones es genuinamente diferente — cuando hay urgencia real que los canales normales no pueden atender, cuando el trámite está detenido por burocracia innecesaria, cuando hay información que otros no tienen por desconocimiento del sistema. Pero la mayor parte de los usos cotidianos de influencias no son por urgencia sino por comodidad: no querer esperar, no querer pasar por el proceso ordinario. En esos casos, Filipenses 2:3 ofrece la pregunta pertinente: ¿cuánto vale realmente mi conveniencia frente a la necesidad del que espera detrás de mí?

Una oración por la honestidad sobre el privilegio y las conexiones

Para quien tiene acceso a influencias y quiere usarlas con integridad.

"Señor, tengo conexiones que otros no tienen. Y a veces las uso sin pensar mucho en quién paga el costo de mi ventaja. El lugar que me salté en la fila era de alguien con la misma necesidad y menos recursos.

Ayúdame a ver eso con honestidad. A no glorificar "tener palanca" como si fuera una virtud cuando a veces es simplemente una ventaja injusta. Que el privilegio de conocer a alguien no me dé derecho a desplazar a quien lleva más tiempo esperando.

Donde haya casos de urgencia real que justifiquen moverse diferente, dame discernimiento para verlos. Donde sea simple comodidad, dame la humildad de esperar mi turno como cualquiera.

Que mis conexiones las pueda usar para ayudar a otros a navegar el sistema — no para adelantarme yo a costillas de quien tiene la misma necesidad. En el nombre de Jesús, Amén."